Lo conforman:
1) los objetos.
2) su estética.
3) su consumo.
La cultura consumo ocurre cuando el sujeto se apropia de
objetos y le da un significado emotivo que se combina también con el deseo
compulsivo de mantenerse siempre a la vanguardia.
La educomunicación es ruptura, que saca de la habitación de “siempre lo mismo”, apuesta por un consumo humano de las cosas, prefiere la creatividad personal y grupal por encima de la sumisión de los objetos.
1) los objetos.
2) su estética.
3) su consumo.
Las ofertas de nuevos productos para el uso y el consumo se unifican en el entorno, hay modas que revisten las cosas y los objetos presentes en la ornamentación de las vestimentas, en los escaparates comerciales, en la publicidad, en os celulares, se sienten complacidos y que se encuentran más arriba del común, disfrutan de algo repetido en infinidad de cosas con elementos de mínima creatividad, el kitsch se funde con el gadget, aquel detalle agregado propuesto a destacar algún soporte o dispositivo practico mediante un diseño novedoso.
- La estética se ha convertido en un ingrediente esencial de la creación mediática pos moderna.
- La línea que separa al Kitsch de “cursi”, esté, pertenece a un hábito de comportamiento y modo de ser del individuo que aspira elegancia, propia de cierta clase social.
- Virtualización a una cultura de consumo.
- Enlazar el Kitsch con los componentes de un proceso educativo resulta complejo.
El fenómeno Kitsch
surge a raíz de modas implementadas por estrellas reconocidas a nivel mundial a
través telenovelas y películas. La
característica fundamental de esto, es el valor estético y artístico que se le
otorga por la mujer u hombre que explota estas tendencias.
- La novedades culturales hacen que el sujeto se vea influenciado por las modas del momento, cuando interviene la educomunicación quiebra el límite entre ficción y realidad, propone diferenciar entre “el vivir estético” y busca crear un proyecto de vida, es decir, invita a tomar al Kitsch con ligereza.
La educomunicación en el triangulo de kitsch
La educomunicación es ruptura, que saca de la habitación de “siempre lo mismo”, apuesta por un consumo humano de las cosas, prefiere la creatividad personal y grupal por encima de la sumisión de los objetos.
En política también se la ha aplicado para designar los regímenes que se ponen una máscara a fin de ocultar sus pretensiones de dominación y mostrarse con rostro divertido y apto para engañarlo, conocer sobre estas expresiones, descubrirlas, llega a ser admirable del ejercicio de la educomunicación.
- La educomunicación apuesta por un consumo humano de las cosas, es decir, prefiere la creatividad personal y grupal por encima de la sumisión a los objetos.
- El Kitsch también se lo utiliza en el ámbito político para expresar que “se ponen una máscara” a fin de ocultar sus pretensiones.
Como señala Tomas Kulka, el kitsch representa un objeto o tema comúnmente emotivo, rápidamente reconocible, no enriquece nuestra conciencia ni cambia el objeto representado. Funciona como estímulo y supone un gran atractivo popular. Ese es su secreto. Los nuevos partidos emergentes son el kitsch político. Es política sin valor, de mala calidad e indecente estéticamente. O como lo identifica Walter Benjamin en su obra Kitsch onírico, glosa sobre el surrealismo: es el camino directo hacia la banalidad.


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