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A partir del texto "Chismes de
farándula" es posible enmarcar varios puntos extraídos del mismo, dentro
de lo expuesto a lo largo del contenido de esta nota periodística. Y es que es
evidente la manera como este tipo de segmentos farandulescos, en donde se
manifiestan temáticas como la infidelidad o peleas entre personalidades del
espectáculo, sigue siendo una fuerte explosión de dinero que produce altos
niveles de rating y ganancias monetarias a gran escala para las televisoras.
Todo, a costa de irrumpir en las calamidades ajenas que abarquen su vida
privada.
Y es debido a este tipo de contenido lo que
hace aún más notoria aquella hegemonía de la esfera mediática ante este tipo de
tópicos irrelevantes, por sobre información realmente trascendental para las
masas acerca problemáticas que aquejen a la comunidad.
Por lo tanto. Es imposible negar que esta
nota de prensa rosa, y un tanto amarillista, no peque de ser otro laberinto de
vanidades donde sea el drama quien porte la corona y la veracidad se vea posicionada
en segundo plano como si estuviera ahí tan solo para ser burlada; aunque sin
éxito.
Y es posible llegar a dicha conclusión cuando
uno se detiene a escuchar lo que los entrevistados (expertos en farándula)
relatan con respecto a la verdad de las circunstancias dadas y lo desconocido
tras el relato que la noticia nos vende; como el que todas esas relaciones se
dieron entre ex parejas de las supuestas afectadas con una persona muy allegada
a éstas. Aspecto que extermina deliberadamente al propósito del programa en
ofertarnos dicha noticia como un caso de infidelidad y traición entre íntimas
amistades que apuñalaron por la espalda a la confianza que existía entre sí
mismas.
Pero sería erróneo aseverar que los
implicados sean tan solo unas víctimas del sistema comunicacional dentro de
ámbito farandulesco del país chileno. Ya que es más que conocido el hecho de
cómo, en torno a la farándula, se ha ido edificando una industria que se
mantiene en pie gracias a una complexión y sinergia entre diversos comunicadores
de los medios. Tanto para generar contenido a fin de causar polémica y poner a
disposición del espectador una presa escogida para saciar sus ansias de
controversia, como el de contribuir por medio de la empatía, a alimentar a un
sistema parasitario que afecte a los individuos y los infecte con el propósito
de interrelacionarlos al problema que envuelve a sus ídolos del gremio
audiovisual y moda.
Y es que, de uno u otro modo, la nota nos
ofrece una temática acorde a esa fobia colectiva de vernos engañados por la
persona en quien más confiamos, con aquella que tanto queremos para nuestra
vida en el presente, futuro y pasado. No obstante, la noticia no da tregua a
esa batalla de ética profesional en donde podríamos resaltar la famosa frase
célebre "es más fácil pedir perdón que pedir permiso", ante una
terrible y temible falta a la ausencia de confidencialidad por la vida de
otros, a quienes sus problemas no deberían estar en boca de sujetos que
desconozcan los acontecimientos en los que se suscitaron los hechos.
Pero también es un hecho dado el que existan
circunstancias donde personalidades del medio busquen destaparse o "ser
destapados" frente al público expectante por ser parte y fomentar a un
género periodístico que vive constantemente en búsqueda de instituirse como una
rapsodia cultural que tenga como finalidad una fuerte rentabilidad económica.
Puesto a que, si bien es cierto que el exponer deliberadamente la vida y
problemas personal de modelos, actores y presentadores de televisión infringe
sin filtro alguno con los códigos del periodísticos, los implicados son
totalmente conscientes de ser una sustanciosa fuente de contenido para la
industria mediática, que genera ingresos tanto para sí mismos, como a quienes
se lucran con la divulgación de las aflicciones de segundos y terceros.
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